“No cambiaría aquellos años por nada, incluso tampoco por más éxito en mi carrera”

Los personajes quizás cambiaron pero la historia sigue siendo la misma: una prometedora y joven tenista coge una raqueta y se enamora del juego. La familia hace grandes sacrificios, torneos junior por todo el país, siguiendo rankings y victorias en torneos. Finalmente se dirigieron hacia climas más cálidos, a una academia de tenis donde tiene la oportunidad de poder jugar durante todo el año y desarrollar así su juego.

Cuando en lo único que piensas es en el tenis, resulta sencillo dar fuerza a los sueños acerca de llegar a jugar con los profesionales y compartir la pista con las estrellas de este deporte. Desde una temprana edad, estos “jóvenes” adultos renuncian a la universidad para convertirse en profesionales pero la realidad es que esos mismos jugadores raramente consiguen impactar en los torneos profesionales.

Existe una presión que crece sobre los jóvenes atletas en busca de competencia a niveles profesionales, ya estén preparados o no. Muchos jugadores juniors creen que el único camino hacia las grandes ligas es el de llegar a profesional directamente desde el instituto; por otro lado se da un cada vez mayor número de tenistas profesionales que deciden hacer una pausa en el camino: la universidad. El tenis universitario ha ayudado a algunas de las más brillantes figuras del panorama actual llevando su juego al siguiente nivel y encontrando el éxito que de otra forma no hubiesen alcanzado.

El extensita universitario y profesional más reconocido y de más éxito no es otro que James Blake. Blake asistió a la universidad de Harvard antes de debutar como profesional. Llegó a ser el primer estudiante de primer año de la universidad de Harvard y fue nombrado jugador nacional del año de la ITA (Intercollegiate Tennis Association) en su segundo año. Desde entonces Blake ha estado trabajando con paso firme su escalada en los rankings, alcanzando un increíble No. 4 del ATP World Tour. Escribió un best-selling sobre su vida y su carrera tenística, y en 2005 obtuvo el mejor regreso ATP de un “jugador del año”. Blake agradece a Harvard la ayudad brindada para conseguir una base sólida antes de pasar a profesional.

“Si tuviera que hacerlo otra vez, definitivamente iría a Harvard cien por cien,” dijo Blake. “He aprendido mucho tano dentro de clase como fuera. Esa experiencia tendrá siempre un valor incalculable para mi. También sentí que crecí como persona, lo que me ayudó a prepararme para una vida independiente. No cambaría esos años por nada, incluso tampoco por más éxito en el tour.”