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3 consigli per studenti-atleti che faticano con i voti e vita personale

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Hai presente quelle mattine quando ti svegli e il tuo corpo e’ ancora indolenzito dall’allenamento del giorno prima, devi prepararti in 5minuti perche’ sei in ritardo a lezione dopo aver rimandato la sveglia per ben 3 volte? Mo’di zombie lasci camera tua per affrontare un giorno pieno di lezioni e subito dopo allenamento. Prima di realizzare che sono gia’ le otto di sera, e tempo che fai ritorno in camera sono le 10!?

Questo e’ il giorno tipico per la maggiorparte degli studenti-atleti nei college americani. A prescindere dalla lega della tua scuola, gli studenti-atleti sono dei super-eroi. Sono rinomati per essere dei maghi nel time-management, e per mostrare un sorriso anche quando dentro sono esausti. Provare per credere.

Per questo motivo e’ facile per uno studente-atleta dimunuire le performance accademiche o diventare isolato nella sua vita privata. In ogni caso, visto che gli atleti giocano un ruolo fondamentale nell’orgoglio delle universita’, gli atleti vengono chiamati a eccellere anche tra i banchi.

Per poter mantenere la concetrazione dentro e fuori dal campo, ecco alcuni consigli che tutti gli studenti-atleti possono applicare alla propria vita personale, per miglirare in tutti gli aspetti, dallo studio, allo sport, ed infine alle proprie relazioni personali.

 

1. Routine, routine, e ancora routine

Uno studente-atleta ha un’agenda giornaliera e settimanale ben definita. Con una lista dei «da fare» ti aiuta a tenerti organizzato e d’altra parte tutti sappiamo quanta gioia e soddisfazione ci sia nel tirare una riga sopra un compito che abbiamo portato a termine. Un altro strumento utile puo’ essere una lista della priorita’, mettendo le cose meno importanti alla fine in modo da ricordarci che se anche non riuscissimo ad arrivarci, non sarebbe la fine del mondo. Quando gli impegni si fanno troppi, e’ facile dimenticarsene. Per questo tutti i nuovi calendari virtuali sono uno strumento molto utile, anche se io sono della vecchia scuola: carta e penna sul calendario a quadrettoni appeso alla parete.

2. Comunica con gli allenatori

Spesso gli studenti-atleti, hanno paura a comunicare con i propri allenatori. Non avere paura del tuo allenatore. In molti casi, a loro volta sono stati nei tuoi panni e sanno esattamente i sacrifici necessari per rimanere al top. L’allenatore, come te, ha lo scopo ultimo di vincere la prossima gara, tanto quanto di sviluppare piu ottimi giocatori possibili. Qualsiasi sia il problema, scuola, voti, professori, o anche vita personale, non avere paura a condividere queste preoccupazioni. Cerca di usare il tuo allenatore anche per cose che vanno al di la’ dell’aspetto prettamente sportivo.

3. Meal time­ is friends time (la rima non si traduce)

Durante la stagione e’ difficile fare nuove amicizie a parte i tuoi compagni di squadra. Se i tuoi coinquilini non sono studenti-atleti, e per questo ti trovi a non riuscire mai a vederli, la soluzione sta nel creare tempo durante i pasti per dedicarsi alle amicizie. Ogni studente-atleta dovrebbe mangiare almeno 3 pasti al giorno, quindi perche’ non massimizzare questi momenti per socializzare con i tuoi amici? Questo ultimo consiglio ti aiutera’ a migliorare le tue abitudini alimentari, ma anche a tenerti aggiornato di cose al di fuori del tuo sport.

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Gracias a todos por los primeros 1000 likes!

Todos juntos estamos contribuyendo a crear un concepto global del DEPORTE. Geográficamente y mayormente a través de la educación como piedra angular para el correcto desarrollo de los jóvenes atletas.

Si este es tu caso y quieres compaginar tu carrera deportiva con los estudios, no dudes en contactar con nosotros a través de Facebook y de nuestra página web www.StAR-International.org

¿Buenas o malas noticias primero?

Como norma general empezaremos por las malas noticias.

  • Los atletas que al mismo tiempo están estudiando se encuentran bajo mucho estrés.

Aunque esto puede no ser noticia para muchos de vosotros, en la Universidad, los atletas realmente necesitan sacar energía extra. Han de conseguir un equilibrio entre las tareas escolares y sus responsabilidades deportivas; y a menudo hace que los estudiantes que se desempeñan como atletas padezcan más estrés que el resto. La vida estudiantil puede ser bastante estresante por si sola, pero de acuerdo al estudio de Athletic Insight, el cual revela que las personas que comparten ambas facetas (como atletas y estudiantes) padecen un estrés más elevado de lo usual visible  en diversas variables, incluyendo: muchas responsabilidades, no tener tiempo suficiente para dormir y actividades extracurriculares exigentes. Sin embargo, la tendencia sobre el elevado nivel de estrés se revierte en otras variables, como el aislamiento social y la satisfacción con su apariencia física.

 Los atletas universitarios puede que pronto lleguen a ser pagados.

El hecho más sorprendente y emocionante para los atletas universitarios es que en un futuro próximo realmente puedan ser pagados por jugar. Muchos atletas universitarios expresaron su opinión acerca de que los deportistas a nivel universitario están siendo explotados al no recibir ninguna cantidad de dinero. Hace unos meses comenzó un movimiento legal para asegurarse de que la ley actual sobre el pago a los atletas universitarios cambie, así que, ¡asegúrate de estar a bordo con StAR tan pronto como puedas!

 

  • Petra Jurova

Tres hechos sorprendentes sobre ser un atleta universitario

  1. Se puede encontrar más dinero en División II y  División III.

Un gran número de estas escuelas son universidades de propiedad privada, más pequeñas y a menudo dan premios por los logros académicos. Aunque las escuelas de División III no están autorizadas para ofrecer becas deportivas, según US News & World Report, algunas de las mejores becas para atletas provienen de estas escuelas. Puede resultar confuso, pero las becas por mérito que ofrecen, a menudo pueden reducir el coste de la educación a menos de la mitad, lo que equivale a algunas de las becas ofrecidas en División I.

 

  1. La NCAA tiene requisitos académicos específicos.

Hay múltiples requisitos que se deben seguir si se quiere empezar a jugar en las ligas universitarias. Ser un gran atleta puede conseguirte el billete para formar parte de un equipo, sin embargo se necesita ser consciente de que la parte académica también juega un papel crucial a la hora de ser aceptado en alguna Universidad. Después del instituto, es necesario prestar atención a las torneos o ligas en las que se compite con el fin de de mantener el «estatus de amateur» y poder ser elegido para competir en las ligas universitarias. La NCAA tiene requisitos académicos y atléticos específicos e incluso estrictos. Para no salirse del camino marcado por estos requisitos, StAR – Student Athletes Recruitment puede ayudarte a resolver cualquier inquietud y asegurarse de que sigues los pasos adecuados.

 

  1. Los entrenadores a veces no tienen en cuenta los límites.

 Desafortunadamente, los entrenadores tienden a confundir a los atletas universitarios con simples atletas. Un estudio de la NCAA puso de manifiesto que a menudo, los entrenadores no respetan el límite de 20 horas de entrenamiento por semana fijado por la ley de NCAA. Más tiempo entrenando significa menos tiempo en clase y menos oportunidades de estudiar, restándoles este valioso tiempo que podrían dedicar a la faceta académica. Sin embargo, tan injusto como suena, necesitas estar preparado para hacer un poco de trabajo extra dentro y fuera del campo si quieres tener éxito en la Universidad.

 

  • Petra Jurova

No solo importa lo deportivo a la hora de escoger universidad

Como atleta, a la hora de decidir a qué universidad ir, puede parecer que encontrar una en la que desarrollar tus aptitudes es todo lo que importa. La realidad es que necesitas pensar tanto en los estudios que vas a cursar y demás aspectos académicos como en lo deportivo. Reflexionar sobre lo que se quiere estudiar y lo que posiblemente se haga después de graduarte supone una gran ventaja al decidir qué universidad es la más adecuada para cada uno.

MANTENER TUS CALIFICACIONES ES MÁS QUE IMPORTANTE.

Una vez alcanzado el sueño de competir en deportes universitarios, tienes que estar preparado para hacer cualquier cosa para permanecer en el equipo. Ser excelente en lo deportivo no es suficiente. A los atletas universitarios se les exige mantener unas notas mínimas para seguir compitiendo. Si su rendimiento académico cae y no cumplen con los estándares establecidos, no podrán competir y, en último extremo, corren el riesgo de perder la beca.

ESCOGER LA UNIVERSIDAD ADECUADA IMPORTA.

Cuando se escoge el destino donde vas a estar los próximos 4 años de tu vida, has de considerar muchos aspectos. Primero, encontrar los recursos con los que la universidad asiste a los atletas. Prestar atención a la parte académica y ver que ayuda extra ofrece en términos de tutorías, flexibilidad de los profesores, etc. Incluso más importante, asegurarse de tener en cuenta el entorno y el lugar para esos próximos años. El lugar importa. Si sientes que rendirás mejor en un ambiente soleado y caluroso, deberías optar por una escuela en la costa. Si por el contrario rindes mejor en áreas secas y frescas, Florida posiblemente no sea el lugar ideal para ti.

De Nuevo, seguramente estés a punto de pasar 4 años en un mismo lugar, así que escoge sabiamente lo que se ajuste mejor a ti y donde serás más feliz. Sólo entonces podrás centrarte en conseguir el éxito y dar forma a la mejor versión de ti.

 

Petra Jurova

La storia di John McEnroe: come il college può salvarti dal professionismo

(Articolo scritto originariamente per SpazioTennis.com e visualizzabile a questo link)

Oggi si parla di John McEnroe.

L’ascesa verso il successo tennistico segue strade imprevedibili: per alcuni passa da accademie rinomate, per altri da piccoli circoli tennis in paesi sperduti; per pochi eletti è lineare, univoca, apparentemente semplice, mentre per la maggior parte procede ad alti e bassi, a tentativi, fino a trovare quell’acuto fondamentale per sfondare i cancelli dell’olimpo del tennis.

John McEnroe un paio di tentativi li fece e, in quella che da fuori potrebbe essere considerata una perdita di tempo, effettuò una breve deviazione verso un’università americana entrando a far parte della squadra allenata da coach Gould. Certo, Stanford non era un’università come le altre, come non lo è tutt’ora: appena fuori da Palo Alto e ben radicata all’interno di uno dei poli tecnologici più ricchi del pianeta, vanta tra i suoi ex studenti personaggi del calibro di Phil Knight (co-fondatore di Nike), Sergey Brin e Larry Page (fondatori di Google), Tiger Woods, John F. Kennedy, Steinbeck e tantissime altre personalità successivamente diventate di spicco nel loro campo. Non guasta il fatto che Stanford abbia un campus che farebbe invidia a una reggia di monarchi europei e un clima che oscilla, mediamente, tra i 10 e i 25 gradi per gran parte dell’anno.

Questo avrebbe potuto non essere sufficiente, si dirà, se nel 1977 McEnroe raggiunse la semifinale di Wimbledon da qualificato a non appena diciotto anni di età. Stava finendo il suo ultimo anno di high school ed era riuscito a convincere i suoi professori a lasciargli qualche settimana libera per giocare i tornei in Europa. Per quanto i lussi di un tennis da poco diventato Open e i soldi che cominciavano a circolare lo attraessero, John stesso capì di non essere pronto per il salto tra i pro. La semifinale di Wimbledon gli aveva insegnato che, per raggiungere in maniera stabile quel livello, c’era bisogno di una continuità che ancora non gli apparteneva, oltre a una etica del lavoro da cui era ancora, probabilmente per motivi di maturità, lontano. Inoltre il ragazzo di Queens era stato cresciuto con un obiettivo: guadagnarsi il college tramite lo sport, con una borsa di studio che gli avrebbe permesso di frequentare un’ottima università, porta d’accesso per un lavoro da avvocato, come il padre.

John arrivò a Stanford dopo un’estate passata sui campi da tennis, al caldo e inframmezzata da innumerevoli viaggi. Era ovviamente una rockstar, con un’aura di leggenda che cominciava a formarsi e la sua classifica di numero ventuno del mondo stampata in fronte. Arrivò spossato e completamente scarico, tanto da non toccare una racchetta da tennis tra il primo ottobre e il tredici dicembre di quell’anno: gli era consentito farlo per via del suo status, e anche per il fatto che durante il Fall semester non si gioca il campionato ufficiale NCAA. Coach Gould lo lasciò fare, sapendo che avrebbe avuto bisogno del suo tempo per riprendersi. Fu tempo sprecato? Oggigiorno pensare di tagliarsi fuori dall’attività per due mesi e mezzo è impensabile, allora suonò sicuramente peculiare alle orecchie più vicine a Mc. Certo è che quel periodo fu fondamentale per digerire quanto aveva appena fatto, un risultato che a quell’età può avere effetti devastanti se non gestito nel modo corretto.

Ci si chiederà dunque come passò quel periodo di pochi mesi la più grande promessa americana di quegli anni. A suo dire faceva fatica a scuola e dovette ripiegare su corsi più semplici per riuscire ad arrivare alla sufficienza (si rivolse ai giocatori di football per consigli su questo argomento). Andava alle feste universitarie e trovò modo di sperimentare, nonostante la sua timidezza e il carattere leggermente introverso, tutto il pacchetto di attività che il college ti può offrire: roadtrip al mare, notti allegre nei bar, amicizie e ragazze. Dopo mesi passati in compagnia di professionisti più vecchi di lui nel circuito, quel primo semestre fu una sorta di ritorno a una vita adatta alla sua età, più “normale”, più semplice e spensierata. Fu anche l’ultima volta che ebbe la possibilità di vivere questo tipo di vita.

Durante lo Spring semester cominciò il campionato e Stanford rimase imbattuta. Lui no, però: perse due partite durante il semestre e non mantenne l’imbattibilità che tutti gli attribuivano. La pressione giocò certamente un ruolo e, se successivamente McEnroe non fu mai un tipo particolarmente soggetto alla tensione in partita, fu anche grazie all’esperienza del college che gli diede una grossa mano a crearsi una corazza verso l’esterno. Lo dice lui stesso, e aggiunge che il dover gestire la pressione in college fu un enorme aiuto per la sua successiva carriera da tennista professionista. Lui doveva vincere singolo e doppio, la squadra doveva vincere e gli spettatori ubriachi e urlanti sicuramente non aiutavano. Il periodo universitario fu anche quello in cui John crebbe fisicamente: da ragazzo mingherlino e con un servizio leggero cominciò a trasformarsi, lentamente, in giocatore completo, più potente e rapido sul campo. In suo aiuto vennero i campi rapidi su cui si giocava il campionato americano: sempre cemento, sempre serve and volley (mai praticato fino ad allora), sempre rimbalzi bassi che tanto piacevano ai suo colpi di approccio e al suo slice mancino.

Il sigillo del bad boy (non ancora diventato tale) arrivò al campionato NCAA, a cui lui teneva particolarmente. Lo vedeva come un rituale di passaggio, una vittoria che avrebbe affermato la sua volontà, alla fine dell’anno accademico, di diventare professionista e lasciare l’università. Al termine di nove giorni di competizione si trovò a giocare la finale contro un certo John Sadri, futuro numero 14 del mondo che, spinto dal pubblico del sud della Georgia, gli diede filo da torcere: McEnroe vinse 7-6 7-6 5-7 7-6 e definì Sadri uno dei migliori servitori che avesse mai visto. Alla fine dell’incontro, come dice lui stesso, “gli sembrò di volare”.

John firmò da professionista il mese successivo al Queen’s Club e, come molti si aspettavano, ebbe una carriera che lo portò ad essere uno dei più importanti giocatori di sempre. Dove si pone l’università in questo grande disegno studiato apposta per lui? La risposta è indefinita come tutto ciò che riguarda le scelte di vita, ma a sentire lui fu una benedizione. Gli diede tempo di digerire i primi improvvisi successi e di maturare fisicamente, oltre che di imparare a gestire la pressione dell’essere il grande favorito. Soprattutto, diede la possibilità a Stanford di vantarsi del fatto che anche il grande John McEnroe sia stato, e sempre sarà, tra i suoi più illustri ex studenti.